CÓMO NO DESTROZAR TU PROFESIONALIDAD (Y TU CARRERA) CON INSTAGRAM.
- Tommy
- hace 6 días
- 6 Min. de lectura
“Comenta MELOCOTÓN y te envío el pdf con un video sobre cómo tener un glúteo redondeado”.
“Comenta PROTEÍNA y te enviaré a tu bandeja mis tips para asegurar tus cantidades diarias”.
“Comenta CADERAS y te envío un video en el que bailo disfrazado de Elvis con mi rutina diaria favorita.
¿Te suena?
Seguro. Si sigues a alguien que vende su servicio en Instagram, ya sabes de qué hablo. Te explico cómo funciona.
Comentar la palabra CLAVE hace que se dispare un mensaje directo en tu perfil, supuestamente del influencer o servicio que sigues (muchos creadores usan la herramienta MANYCHAT). Este mensaje tiene por propósito crear inter-conectividad y, obviamente, un posible interés en un acuerdo comercial.
Aunque parezca que estoy preparado para vomitar sobre lo escrito hasta ahora, nada más lejos de la realidad. No puedo criticar que alguien se interese por un servicio, mucho menos, que ese servicio quiera ser vendido. Es obvio, no es negativo que haya conexiones. En absoluto. No puedo criticar establecer comunicación con tus seguidores, algo que yo mismo suelo hacer.
Pero…Entrenadores/as:
Esa misma forma de conexión, esos mensajes directos, pueden esconder la forma más sencilla de destruir una carrera profesional.
Un dato que conocen los profesionales de IG y desconocen muchísimos usuarios-seguidores:
El 90% de esos MD (Mensajes Directos) están automatizados. Además, cada vez son más las cuentas y perfiles creados con IA. En la mayoría de las ocasiones, la persona se encuentra comunicándose con una máquina, como cuando llamas a “atención al cliente” de tu compañía telefónica.
El problema, tal y como yo lo percibo, es que esa carrera alocada por escalar y vender esconde el mayor de los errores. El abandono de la relación humana. Un error que no afectará a las cuentas con audiencias masivas, pero que puede suponer el destierro definitivo de entrenadores “reales”.
Fingir que hay comunicación real con una persona es la naturalidad de la IA, con sus bots y aplicaciones.
Fallar a la relación humana, por parte de otro humano, es letal.
El servicio de entrenamiento es un negocio digno. Uno que no puede olvidar que el principal propósito es el de ayudar a un ser humano que desea cambiar.
Un negocio que puede ser bastante lucrativo, en la esfera económica y en la personal. Un negocio que, bajo mi punto de vista, está obligado a atender y entender la condición humana y personal.
Un servicio que debe vender sueños reales en la tiendita del barrio.
No impulsos artificiales en Ali Exprés.
No es tu culpa.
Todos los que vendemos hemos sido tentados por la escalada exponencial de nuestro servicio. Yo, cada semana, recibo mensajes de empresas que quieren “ayudarme a multiplicar mis ganancias”. Y es natural que en algún momento llegue una comparación con ese influencer que “no tiene preparación, pero tiene 100.000 seguidores”, haciéndote olvidar momentáneamente que la cantidad de seguidores no conlleva una relación directa con la valía real del perfil. Incluso ignorando también que, cada vez más, las cuentas desesperadas por la ansiedad monetizada adquieren seguidores artificialmente. Sí, ¡compran bots! Así de claro.
Si eres buen profesional, siempre van a llegar momentos de “auto evaluación humana y ética”. Son momentos recurrentes que te obligan a una introspección profunda de tu condición de entrenador. Significa que, muy a menudo, deberás contestar a preguntas internas. Una, por encima de todas:
¿Estoy realmente acompañando a la persona que ha decido invertir en mí?, ¿estoy siendo totalmente genuino y transparente con la relación humana personal e intransferible? Eso
Sólo una única respuesta es válida aquí.
¿Hay formas de crear un negocio online de manera humana?
La respuesta es Sí. En mi caso, hace años tuve que entender que la única vía posible era la de la genuinidad. Me negué en rotundo a crecer exponencialmente si significaba tumbar mi ideología de raíz.
Mi ideología es sencilla:
La de ser entrenador cercano, humano, genuino. Conozco cada detalle, por ínfimo que sea, de mis clientes online. Mi premisa es intentar que la única diferencia entre mi clientela presencial y online sea que a la primera la veo físicamente cada semana. Todos los demás elementos deben ser exactamente iguales. Conozco cada historia, emociones, habilidades, debilidades y “menú entrenable” de cada cliente a distancia.
Mientras el mundo digital se mofa de la era analógica, yo envío a cada cliente nueva una postal escrita a mano y sin previo aviso. ¿Te acuerdas de las postales? pues aún existen. Es como si en una fiesta cada uno trae su lista de música de Spotify y yo saco mi casette grabado en los 80.
Recibir una postal en Melbourne, Abu Dabi o Murcia, de tu entrenador y totalmente inesperada, es algo que impacta de manera… ¡distinta! Y que, para mí, acerca el acompañamiento real que deseo lograr.
Nunca logré testimonios tan magníficos como los de esta acción que repito con cada cliente nueva.


Mientras entrenadores veinteañeros se agolpan en cursos piramidales de gurús para escalar números, yo envío un video-mensaje cuando veo que una cliente hace tiempo que no es consistente. Ver la cara de tu entrenador, dirigiéndose a ti es sencillamente una comunicación real. Es reconfortante reconocer que se preocupan por tu proceso. La preocupación es innata, nunca artificial.
Mientras esos mismos gurús prometen a sus pirámides de afiliados $$$ en 4 meses obligándote a hacer reels interminables cada semana, y vender programas “high ticket”, yo me estrujo la cabeza para que mis clientes tengan absolutamente la mejor experiencia posible. Y no abandonen.
Crece… ¡en profundo!
Mientras el mundo “venta digital” se dedica a crecer en ancho, abarcando la mayor explanada posible, echando redes en altamar a miles y miles de usuarios sin apellido, yo te voy a aconsejar que crezcas en profundo.
Que te centres en un estanque pequeño. Uno en el que conozcas cada pez. Sus colores, sus tonalidades, sus rutinas.
Sobre todo, si eres entrenador por cuenta propia y no perteneces a un macro perfil o una app masiva de ventas.
La relación humana se acaba justo cuando tú dejas de tenerla en cuenta.
¿Quisiste ser entrenador por pasión en ayudar a alguien?
O, sin embargo, ¿La única razón fue la de escalar económicamente?
Ambas razones no tienen por qué estar reñidas entre sí. El orden, no obstante, es definitorio. Primordial.
¿Por qué tiene que ser diferente la relación humana en clientes online a la de clientes presenciales? ¿Simplemente porque a los primeros no los ves?, más razón aún para adentrarte en profundo en cada una de sus vidas, para una comunicación e inter-relación real, pulcra y genuina.
Yo escribo 3 mensajes diarios a cada uno de mis seguidores en IG.
Varias de esas personas pueden extrañarse. La única realidad es que nunca doy por sentado las cosas que me pasan. Que alguien lejano siga mi cuenta es algo que agradezco de manera notable. Es mi forma de decir ¡gracias! De interesarme.
Cuando te interesas, empiezas a ser interesante.
En mi caso, me niego a automatizar mensajes de respuesta sistemáticos. Respondo Yo. Siempre. Da igual el tiempo que me lleve.
Mi Consejo Final (si es que eso tiene algún valor en la esfera planetaria).
Querido entrenador/a:
“Sé magníficamente real. Trata de escalar tu negocio solamente de la manera exacta. La de crecer en profundo, no tanto en ancho. Que cada uno de tus mensajes sea pensando en la persona, no en la audiencia”.
Lo último que quieres hacer es destruir tu carrera por olvidarte de la parte más importante de tu negocio: La relación humana.
No puedes automatizar sentimientos, ni el interés genuino.
Muchos entrenadores e influencers de fitness tratan de escalar sin interactuar con gente. Sobre todo, porque algún creador o gurú les ha aconsejado que hay que “vender a muchos, con el menor esfuerzo posible”.
Puedes usar tus mensajes directos a seguidores con una sistematización de fábrica industrial, lo que es un edulcorante de tu pseudo humanidad.
O puedes usar tus mensajes de manera ética y transparente, con una expresión real de tu disposición.
En no mucho tiempo las grandes compañías, con el respaldo de la IA, van a dominar el entrenamiento online.
Los únicos supervivientes van a ser entrenadores con una marca diferenciada.
Real y genuina.
Humana.
(Ehhhh, si te ha gustado esto hazme un favor, compártelo con alguien que creas que se beneficie de leerlo. Si te ha parecido un vómito, no tienes que hacer nada.)
Tommy Álvarez.
¿Interesado en trabajar conmigo?, escríbeme.



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